Voy a donde llegan mis pies, piso el suelo desde el cielo y ya me ves, las cosas me van bien, aun puedo soportar mi estupidez.
Tengo alguna amiga que no me ha fallado ni una sola vez aunque yo sí fallé.
No se qué camino me ha tocado, no me gusta conocer que haré dentro de un mes.
Crecí siempre de cara al mar, respiro mejor entre la normalidad que en una gran ciudad, ¿y sabes qué?
A veces no está nada mal la soledad.

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